18 Jul 2026, Sáb

En Chile, el hate contra los participantes de realities se ha convertido en un fenómeno normalizado. Amenazas, comentarios violentos y exposición extrema afectan la salud mental de figuras como Diego Bazáes, Skarleth Labra e Ignacia Michelson, quienes revelan el verdadero costo de la fama

Fotografía creada por Gemini

Mientras participantes como Diego Bazáes, Skarleth Labra e Ignacia Michelson enfrentan amenazas, crisis emocionales y una exposición permanente, estudios internacionales confirman que el acoso digital hacia figuras públicas se ha vuelto una práctica normalizada. En Chile, este fenómeno adquiere fuerza en los realities, donde la vulnerabilidad psicológica se intensifica dentro y fuera del encierro. 

Para Diego Bazáes, una persona normal la experiencia de vivir el hate tras salir de un encierro muy super complejo como el describe, “Es difícil, ya que la modalidad de Gran Hermano, te aíslan desde el minuto uno, te quitan todo aparato electrónico y estás solo con tus pensamientos, ya desde ahí es una locura, después entras a una casa donde no conoces a nadie, muchos ya con experiencia en la televisión”. 

Según un estudio del autor Takano, “El estudio encuestó a 213 celebridades e influencers y encontró que el acoso en línea no es esporádico, sino una experiencia constante y normalizada”. Situación que viven muchos de quienes son figuras públicas en Chile y se exponen a este tipo de acoso digital.

Bazáes, a diferencia de otros que personas públicos es un joven de 28 años que comenzó su camino en la industria de televisión en 2024, segundo programa de Gran Hermano, por primera vez, tras estar un mes en el encierro y salir a exponerse nuevamente al mundo real, se vio enfrentado con un aumento muy grande en seguidores, así como fans también hate, donde recibía hasta amenazas de muerte de manera reiterativa. Tras salir recibió apoyo de parte de la producción para adaptarse a este nuevo estilo de vida.

Pero no es el único quien ha vivido este tipo de experiencias y después lanzarse a la fama. Skarleth Labra, conocida por ser la ex de Pailita, tras un término con el cantante urbano y mucha controversia. También ingresó al reality Gran Hermano 1, para que la gente la conociera, situación que logró y ahora es una de las favoritas del programa Fiebre de Baile, pero para ella llevar el hate respectivamente por sus relaciones amorosas ha sido todo un tema. Tras la polémica en el programa en relación hacia sus ex compañeras de realities Cony Capelli e Ignacia Michelson, Labra habló y comentó “solamente hago un llamado a que paremos el hate, porque nadie se merece eso, sea para defender o no“. 

Revisa lo que comentó Skarleth Labra y la polémica con Cony Capelli

¿Qué es el hate?

El hate tal y como dice su traducción es odio o odiar. Dentro del mundo de las redes sociales es algo muy normalizado, ya que al estar tras una pantalla es mucho más fácil para las personas el poder dedicarle palabras y generar contenido contra alguien. 

Según La relacionadora pública y especialista en comunicación estratégica y marketing digital  Henríquez habla sin rodeos: “El hate funciona como una forma de violencia emocional, con insultos, burlas y descalificaciones en las que no hay consecuencias”. Explica que muchas de las personas que odian lo hacen buscando validación o atención de otros. “Y hoy ese comportamiento está normalizado. Escuchamos frases como: ‘es parte del juego, sabías a lo que ibas’. Ese tipo de expresiones invisibilizan el impacto real en la salud mental de los participantes”.

Ignacia Michelson, también es participante de Gran Hermano, así como otros Mundos Opuestos y Resistiré, entre muchos más. Durante años no ha tenido miedo de decir lo que piensa a nivel de sus redes sociales o en televisión, en septiembre del 2025, dio una entrevista al medio de comunicaciones BioBioChile donde se refirió  “Sobre los crueles comentarios que recibe en redes sociales sobre su pasado con Sargento Rap, con quien perdió a un bebé. En un video de Tik Tok, expresó que recordarle esa pérdida le afecta bastante, ya que sigue siendo un tema sensible”

En relación a los realities más recientes, se le preguntó sobre su salud mental al estar encerrada y tan expuesta. Su respuesta fue “Te puedes sentir más sola que nunca, aunque estés rodeada de gente”, afirma. La falta de privacidad, las cámaras activas las 24 horas y el corte total con la realidad exterior creaban una vulnerabilidad profunda. Dormir poco, no tener rutinas y vivir bajo observación permanente se transformaba en un experimento emocional donde el cuerpo y la mente se agotaban.

Efecto encierro

Según la psicóloga Claudia Massignotti advierte que los realities shows funcionan como un experimento emocional en tiempo real, donde el encierro, la vigilancia y la exposición extrema alteran la identidad y la estabilidad mental de los participantes.

La psicología advierte que el hate prolongado activa mecanismos similares al estrés crónico. La exposición a cientos de mensajes hostiles puede generar hiperalerta, ansiedad anticipatoria, insomnio y desgaste emocional acumulativo. En realities, este efecto se potencia debido al contexto previo, el encierro elimina las redes de apoyo habituales, interrumpe los ritmos circadianos y crea un estado de vulnerabilidad psicológica. Cuando las personas salen del programa y deben enfrentar comentarios violentos sin preparación emocional, el sistema nervioso responde desde la amenaza, no desde la regulación. Por eso muchos participantes desarrollan síntomas asociados a ansiedad, irritabilidad o crisis de identidad tras su paso por la televisión.

Danilo 21, creador de contenido conocido por sus análisis espontáneos y reacciones virales a momentos de realities en TikTok, explica que aunque disfruta observar y comentar lo que ocurre en pantalla, él no participaría en un formato de encierro. Tal como señala: “No entraría a un reality porque no podría con esa presión. Me gusta verlos y reaccionar, pero no vivirlo desde adentro. No tendría la estabilidad emocional para estar encerrado y mucho menos para aguantar el hate.”

¿Y la producción se preocupa por la salud mental de los participantes?

Aunque las productoras incluyen acompañamiento psicológico, la experiencia de los participantes demuestra que este apoyo no siempre logra contener el desgaste emocional que genera la exposición. En el caso de Diego Bazáes, el impacto fue evidente, después de salir del encierro enfrentó hate, amenazas y una presión pública inesperada. En varias ocasiones sintió que estaba “llegando al límite”, por lo que el apoyo brindado por la psicóloga del programa fue clave para sostenerlo durante la transición de regreso al mundo real. Sin embargo, Diego reconoce que este acompañamiento suele ser reactivo más que preventivo, y que la salud mental aún no es tratada con la profundidad que el formato exige.

Para complementar esta visión desde dentro de la industria, el productor de televisión Camilo Chávez Fuentes, gerente de producción de Cooking Media, productor general de Mundos Opuestos.  Explica cómo funciona el apoyo psicológico dentro del formato. Según señala, existe un seguimiento profesional desde el inicio y un protocolo claro de acompañamiento emocional.

La visión del productor coincide parcialmente. Desde la interna del equipo, afirma que existe un seguimiento profesional desde el inicio: “El seguimiento con el equipo de psicología es fundamental tanto desde antes de ingresar, durante y post salida del reality para cada participante, ya que están sometidos a distintas situaciones de convivencia y competencias en donde deben dar todo de sí para lograr los objetivos propuestos.”

Respecto al manejo de crisis dentro del programa, agrega que: “El equipo de psicología y contención del programa los acompaña a equilibrar sus ansiedades, problemas y niveles de estrés durante la permanencia del programa.”

Sobre los criterios para decidir quién está emocionalmente preparado para participar, explica que el proceso comienza en el casting: “A cada uno se le hace llenar una ficha en la cual se destacan sus diferentes aptitudes, tanto físicas como psicológicas. Luego de pasar por varios filtros, el participante va a una entrevista con el equipo psicológico, en donde se determina si es apto o no para ingresar al programa.”

Aun así, la experiencia de quienes han pasado por realities revela una brecha entre la teoría y la práctica: aunque el apoyo existe, el impacto psicológico del encierro, la fama instantánea y el hate excede muchas veces la capacidad real de contención. Esta distancia vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave:  ¿Es suficiente el protocolo actual de acompañamiento para enfrentar un formato diseñado para llevar a sus participantes al límite emocional?

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