El preparador físico y actual entrenador del club Matías Rodríguez Victoria, expone las graves carencias metodológicas a nivel local, el peligro del retorno brusco tras las lesiones y cómo la ciencia deportiva es la clave para proteger el talento regional.
Un urgente llamado a profesionalizar la preparación física en el deporte amateur local, es lo que el ex seleccionado nacional y especialista en preparación física, Fernando García, advirtió sobre como la priorización absoluta del trabajo técnico-táctico por sobre el desarrollo de la fuerza, sumado a recuperaciones improvisadas, está acortando la vida útil de los deportistas en la zona. Detalla cómo su paso por el alto rendimiento y el extranjero sustentan un método que busca revolucionar la metodología en La Araucanía.
En la práctica diaria de lo clubes deportivos locales, el preparador físico suele ser un lujo inexistente, dejando la planificación en manos de nadie, esta realidad se vuelve crítica al analizar los procesos de recuperación, mientras que las pautas de la Sociedad Chilena de Medicina del Deporte dictan que un trabajo de fuerza preventivo reduce a la mitad el riesgo de lesiones graves, a nivel local la falta de este enlace provoca que casi el 30% de los atletas amateur vuelvan a lesionarse al poco tiempo de regresar a competir. Es bajo este contexto de “mucha cancha y poca ciencia” donde la experiencia internacional y el modelo científico de Fernando proponen una innovación dentro del deporte regional.
Haber sido seleccionado nacional te da una perspectiva única. ¿Qué herramientas de esa etapa en el alto rendimiento (2016-2017) aplicas hoy con tus dirigidos en el club Matías Rodríguez Victoria?
El alto rendimiento te cambia la mentalidad para siempre, y es algo que trato de transmitirle a los chicos de Matías Rodríguez. En la selección uno aprende que el talento físico no sirve si no hay disciplina, resiliencia y psicología deportiva. Ahí entiendes lo que es el entrenamiento invisible, el descanso, la nutrición y cómo gestionar la frustración. Hoy, como preparador físico de voleibol, aplico estos métodos metiendo mucha presión simulada en las prácticas. Necesito que la técnica no se desarme cuando vamos perdiendo en el tercer set, con las piernas pesadas por el ácido láctico. Les inculco que el acondicionamiento físico es una armadura que los va a sostener cuando el talento ya no alcance y empiece a aparecer la verdadera fatiga muscular.
Hoy eres el actual entrenador de vóley categoría todo competidor en el club Matías Rodríguez Victoria. ¿Cómo se adapta tu metodología para entrenar a adultos que compiten a todo nivel, comparado con tu trabajo previo con niños o jóvenes en gimnasia y básquetbol?
Con los niños, el foco es el desarrollo motor y crear el hábito de la vida sana. Pero con el adulto que llega a entrenar vóley después de las ocho de la tarde, el sistema nervioso ya viene agotado por el estrés laboral. Ahí mi metodología se enfoca muchísimo en la eficiencia y en la prevención de lesiones. Hago una periodización de la fuerza súper precisa para no sobrecargarlos; necesito que rindan al máximo el fin de semana, pero mi prioridad es que el lunes puedan levantarse sin dolor a trabajar.
García sobre su formación como preparador físico
En la sala de musculación de la YMCA Temuco te tocó ver el día a día de la gente común que busca mejorar su salud. ¿Cómo influyó esa experiencia como preparador físico en tu forma de ver el entrenamiento deportivo fuera de los clubes de Victoria?
Uno como entrenador suele vivir en una burbuja, pero en un gimnasio tradicional ves a la base de la sociedad: personas reales luchando contra el sedentarismo, patologías metabólicas o adultos mayores frenando la sarcopenia. Esta experiencia reafirmó mi filosofía de que el entrenamiento de la fuerza es, literalmente, medicina. Me hizo un preparador físico mucho más empático e integral: entendí que antes de enseñarle a un jugador a remachar fuerte, tengo que asegurarme de que sus articulaciones estén sanas y sean funcionales para su vida diaria.
Estudiaste en la UST CFT Temuco y luego tuviste una experiencia internacional en la Universidad Feevale de Brasil. ¿Qué fuiste a buscar metodológicamente a Brasil en el área de actividad física y deportes que sentías que faltaba en tu formación en Chile?
Fui a Brasil a una pasantía internacional en la Universidad de Feevale porque quería buscar su enfoque integrativo y ver cómo cruzan la actividad física con la salud pública con tanta fluidez. Metodológicamente, me impactó cómo aplican la ciencia y la evaluación del movimiento en tiempo real al entrenamiento del día a día, no dejan nada al azar, todo tiene un respaldo científico. Esa es la vanguardia que quería absorber para aplicarla a los deportistas locales.
Te especializaste con pinzas en neurociencias, evaluación física, sarcopenia, periodización de la fuerza y reintegro deportivo tras lesiones. Con todo este conocimiento técnico, ¿cuál es el diagnóstico que haces sobre cómo se están manejando las lesiones y el entrenamiento de la fuerza en los clubes locales de Victoria y Temuco?
Históricamente, a nivel local hemos tenido un déficit grave, se prioriza casi al cien por ciento el trabajo técnico-táctico, dejando de lado el entrenamiento de la fuerza. Además, el reintegro deportivo post lesión suele ser brusco, saltándose la etapa vital de readaptación funcional. Mi misión con las especializaciones en neurociencia y periodización es achicar esa brecha. Quiero demostrar que evaluar físicamente y hacer un trabajo preventivo no son lujos de equipos profesionales, sino herramientas obligatorias para cuidar a nuestros talentos locales y alargar su vida deportiva.














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