Una actividad organizada por Domino durante el Día de los Patrimonios reunió a cientos de personas en Santiago para destacar la importancia cultural del completo italiano, instancia que reabrió el debate sobre el valor cultural de uno de los alimentos más representativos de la identidad chilena.

Con un completo gigante como principal atractivo, actividades interactivas y una extensa fila de público. Domino celebró el Día de los Patrimonios en Santiago, el día 30 y 31 de mayo, para destacar la importancia cultural de una de las preparaciones más presentes en cada familia chilena. La iniciativa buscó generar una reflexión sobre el rol que cumple el completo en la cultura nacional y su posible reconocimiento como patrimonio cultural.
¿De donde viene el completo chileno?
La historia del completo en Chile se remonta a la década de 1920, cuando Eduardo Bahamondes, dueño del local Quick Lunch Bahamondes en Santiago, introdujo una versión del hot dog tras conocer su popularidad durante un viaje a Estados Unidos. Sin embargo, la preparación fue adaptada a los gustos locales mediante la incorporación de ingredientes como tomate, chucrut, palta, mayonesa y el perejil, y lo bautizó “completo” por todo lo que tenía.
Con el paso de los años surgieron distintas variedades, entre ellas el completo italiano, considerado actualmente uno de los favoritos de los chilenos. Su nombre se debe a que sus ingredientes principales palta, mayonesa y tomate, representan los colores de la bandera de Italia. Esta combinación se popularizó en las fuentes de soda y ayudó a consolidar al completo como un símbolo de la gastronomía nacional.
El completo italiano en la cultura chilena
El completo italiano es una de las comidas típicas más consumidos y reconocidos por los chilenos. Presente en reuniones familiares, celebraciones y encuentros cotidianos, se ha transformado en una tradición que forma parte de la identidad gastronómica del país. Según un estudio de la consultora Black & White, difundido por TVN, el 92% de los chilenos reconoce al completo italiano como parte de la identidad chilena, mientras que el 93% declara consumirlo habitualmente.
En el marco del Día de los Patrimonios, Domino realizó una actividad especial destacando el completo italiano, que incluyó juegos, espacios informativos y la exhibición de un completo italiano gigante presentado como un monumento simbólico.
Uno de los entrevistados fue Felipe Leiva, encargado de marketing de Domino, quien nos quiso dar su opinión sobre el sello de la empresa se encuentra en la calidad de sus productos y en sus recetas propias: “Nosotros tenemos nuestras recetas. Toda la materia prima que utilizamos es fresca y llega diariamente.La palta y el tomate llegan todos los días, lo que marca una diferencia importante”, señaló.
Sin embargo, para Felipe la importancia del completo italiano va mucho más allá de los ingredientes. “Más que un producto de comida, es algo que une a las personas. Es una comida típica de los chilenos porque muchas veces se consume como parte de una once o de un momento cotidiano”, afirmó.
La gran convocatoria también demostró el interés que tienen los chilenos por el completo italiano. Entre los que asistieron al evento se encontraba Bianca Pinto, estudiante derecho, en la Universidad Andrés Bello, que nos dio a conocer su opinión. “Siempre he comido completos, como en el desayuno, almuerzo y la once. Es como una comida muy chilena y siento que nos representa porque está presente en muchos momentos importantes y cotidianos”.
“El completo italiano representa a los chilenos, si debería ser considerado en un futuro como patrimonio cultural.” Afirmó Bianca.
Para muchos, el completo italiano no solo destaca por su sabor, sino también por los recuerdos y las experiencias que genera. Su presencia constante en la vida diaria de los chilenos lo ha convertido en un símbolo de encuentro y convivencia. lo cual genera el debate si debería ser parte del patrimonio cultural de Chile.
Aunque actualmente el completo italiano no cuenta con un reconocimiento oficial como patrimonio cultural, actividades como la realizada por Domino, demuestran su relevancia en la identidad chilena. Su historia y popularidad mantiene abierto el debate sobre si esta tradicional preparación merece o debe ser considerada parte del patrimonio cultural del país.













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