El periodista deportivo de la Radio Pauta Coke Hevia analizó cómo el Mundial se ha transformado en un espectáculo global que mueve millones y cambia la esencia del fútbol.
El periodista deportivo Coke Hevia, reconocido por su estilo directo y por vincular el fútbol con sus dimensiones sociales y económicas, analizó el negocio detrás del Mundial. Su mirada permite entender cómo este torneo trasciende lo deportivo y se convierte en un fenómeno global.
El Mundial de fútbol no solo convoca a millones de hinchas, también moviliza enormes cifras económicas. La televisión abierta, las plataformas digitales, las marcas y los patrocinadores, el negocio de bebidas y el auge de las casas de apuestas forman parte de un entramado que convierte al campeonato en un espectáculo comercial de alcance mundial.
Sobre las transmisiones, Hevia fue categórico: “El impacto es gigantesco. Las plataformas digitales concentran cada vez más consumo, mientras que la televisión maximiza las tandas comerciales. Incluso las llamadas ‘pausas de hidratación’ son una mentira: en realidad son paradas comerciales. Los gringos hicieron cuatro cuartos como en la NBA, y en esto se peinan.”
Respecto al negocio de las bebidas, destacó: “Está claro que le pusieron esta parada de hidratación porque se lo tienen vendido a una bebida isotónica. Desde el modelo de negocio es genial, encontraron una grieta que nadie había visto antes. Pero desde el deporte no, porque lo trastocaron. El fútbol siempre fueron dos tiempos de 45, no cuatro tiempos de 23.”
Hevia recordó un partido de Universidad Católica en Copa Libertadores, jugado con apenas ocho grados de temperatura, donde igualmente se aplicaron pausas de hidratación. Para él, este ejemplo demuestra cómo las medidas sanitarias se transformaron en espacios publicitarios disfrazados.
La presencia de patrocinadores también fue analizada. Hevia subrayó: “Los gringos son geniales en transformar cada detalle en negocio. Aunque la FIFA no permite los naming rights de los estadios, Levi’s y Gillette supieron aprovecharlo: uno con una sábana tensada, otro con espuma blanca. Han sacado agua de las piedras.”
El periodista destacó que estas estrategias convierten cada detalle en oportunidad comercial, incluso cuando las reglas parecen limitarlo. Para Hevia, el ingenio de las marcas estadounidenses ha llevado el fútbol hacia un modelo de franquicia, alejándolo de su esencia universal.
Crecimiento de las casas de apuestas vínculadas al Mundial y su influencia
Sobre las casas de apuestas, planteó: “Van a existir siempre. Lo que falta es regularizarlas y fiscalizarlas, como hacen los países desarrollados. Así el Estado tendría más recursos y se controlaría mejor el riesgo de ludopatía. Es como el cigarro o el alcohol: negocio con riesgo.”
Hevia defendió que, si bien las apuestas generan beneficios económicos, también requieren regulación estricta para proteger a la audiencia. En su opinión, la falta de fiscalización en Chile abre espacios de duda y riesgo social.
Finalmente, describió la magnitud del negocio global: “El Mundial es total y global. Aunque Chile no esté en la cancha, la fiebre se vive igual: más auspiciadores, más trabajo, más consumo. El desafío es cómo mantener esa energía después, porque los torneos locales no siempre logran sostener el mismo nivel de patrocinio ni de público. Este Mundial ha sido perfecto desde el modelo del negocio.”













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